Hay mujeres que parecen tener una habilidad especial para vestirse. Combinan colores que nunca habríamos imaginado juntos, utilizan accesorios inesperados y consiguen que incluso las prendas más sencillas transmitan personalidad. Las observamos y pensamos que tienen un talento natural, una especie de intuición que les permite saber exactamente qué ponerse.
Pero ¿y si el estilo no fuera un talento con el que algunas personas nacen, sino algo que todas podemos descubrir y desarrollar?
La realidad es que nuestro estilo se construye mucho antes de que seamos conscientes de ello. Comienza con las primeras prendas que elegimos por gusto, con aquel accesorio que compramos sin saber exactamente por qué nos encantaba y con las pequeñas decisiones que tomamos cada mañana frente al espejo.
También se construye cuando nos equivocamos, cuando experimentamos con algo diferente y cuando descubrimos que aquello que pensábamos que nunca utilizaríamos termina convirtiéndose en una de nuestras piezas favoritas.
En Mamynga creemos que el estilo no nace, se construye. Y que cada persona tiene la posibilidad de descubrir una manera propia de expresarse a través de lo que lleva.
Porque el estilo también se aprende.